Premio María La Jabalina
La convocatoria del Premio María la Jabalina tiene el objetivo de fomentar la creatividad literaria y la divulgación de la memoria democrática.
Mediante el uso de la exposición, descripción, narración o argumentación de un contenido verídico o basado en hechos reales, la literatura de no ficción nos abre una puerta para conocer realidades pasadas. Trata de ser fiel a la realidad con el objetivo de divulgar, informar o educar sobre un tema concreto.
El premio tiene como finalidad hacer efectivos en la provincia de València, dentro de los límites competenciales de la Diputación, los principios de verdad, justicia y reparación reconocidos por el derecho internacional vinculado a los derechos humanos. Para hacerlo, utiliza la creatividad literaria para introducir en la opinión pública temas de debate sobre la memoria democrática, de forma que se favorece así el cumplimiento de la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de memoria democrática, por la cual se reconocen y se amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes sufrieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura.
Se ha querido titular al premio, María La Jabalina, para rehabilitar la figura de esta mujer asesinada después de la guerra, hija de Isabel Lacruz Civera i Manuel Pérez. En 1923 la familia se trasladó a Sagunto en busca de trabajo, dada la gran conflictividad que había a Teruel. Con solo diecinueve años, María se incorporó a la Columna de Hierro, en favor de la legalidad republicana, el Sarrión, donde participó como enfermera en la creación de un hospital en el frente. El 23 de agosto de 1936, durante la Batalla de Teruel, la hirieron de bala en una pierna. Acabada la guerra, la Guardia Civil la detuvo el 23 de abril de 1939, estando embarazada. Dio a luz el 9 de enero de 1940, pero de su hijo o hija nunca se volvió a saber nada, puesto que se lo robaron y lo dieron en adopción. Después fue dada de alta y volvió a prisión, a los calabozos del Gobierno Civil de València. Más tarde fue trasladada a la prisión provincial de mujeres de Santa Clara. Permaneció allí hasta que ingresó en la prisión de mujeres de València. El consejo de guerra iniciado el 28 de julio de 1942 le atribuyó la comisión de un delito de adhesión a la rebelión y pidió la pena de muerte. Sin pruebas, más allá de las manifestaciones que constaban en la instrucción, fue condenada a muerte y fusilada en el cementerio de Paterna, lo cual la convirtió en la última mujer ejecutada por la dictadura franquista en el conocido como Paredón de España
